Si te gustan las patatas fritas, tenemos malas noticias
Si te gustan las patatas fritas, tenemos malas noticias
21.09.2020 | Sursă: semana.es
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Son una delicia, que puede resultar adictiva, incluso. Pero lo que muchos de nosotros no sabemos es el verdadero problema que entrañan: su consumo puede duplicar la probabilidad de muerte prematura.

Cómo afectan las papas fritas a nuestra salud

Se han llevado a cabo estudios que demuestran que comer patatas fritas con frecuencia no es nada saludable para nuestro organismo. De hecho, resulta bastante perjudicial. En estos estudios, se dice que ingerir de dos a tres raciones de papas fritas por semana puede, no solo aumentar, sino incluso, duplicar el riesgo de muerte prematura. Lo que resulta nocivo no es la patata en sí, será importante aclararlo, sino el hecho de que esté frita.

No estamos ante una afirmación categórica, ya que el estudio se basa principalmente en la observación. Aun así, las patatas fritas llevan desde hace mucho tiempo vinculándose a problemas de salud. Un ejemplo claro es que el consumo de papas fritas supone una de las principales vías de exposición a cierta sustancia cancerígena denominada acrilamida. Y otro problema al que nos puede conducir el consumo de las papas fritas es el sobrepeso, con los riesgos que esto conlleva, por su estrecha relación con la diabetes o afecciones cardiovasculares.

Algunos de los efectos más nocivos que producen las patatas fritas Tan solo cinco segundos después de dar el primer bocado, los efectos nocivos de las papas fritas se hacen patentes. Su habitual alto contenido en sal produce el hecho de que ese primer bocado sea una fuente de sensaciones múltiples en nuestro organismo, lo que nos lleva a que las comamos con más ansia, hasta terminar toda la ración. Cuando ya las hemos devorado, nuestro cuerpo empieza a procesarlas poco a poco, pero también procesa la acrilamida, que se produce cuando se cocinan alimentos con almidón a altas temperaturas. Dicha sustancia se filtra rápidamente en nuestro organismo y provoca un aumento notable en el riesgo de padecer algún tipo de cáncer.

Pasados unos 15 y 30 minutos, aumenta repentinamente nuestro ritmo cardíaco. La grasa se desplaza por los intestinos, y la sal, al entrar en contacto con la sangre, nos provocará sed. Nuestra presión arterial aumenta notablemente, y eso puede ser causa de problemas cardiovasculares a largo plazo. La hormona llamada leptina, cuya función es producirnos la sensación de saciedad, deja de funcionar, a consecuencia de los efectos de la grasa y de la sal. Comemos muchas patatas fritas, pero seguimos sintiéndonos hambrientos. En el intervalo de 30 minutos a 2 horas después del consumo de las papas fritas, la acrilamida se hace presente en todos los tejidos del cuerpo, generando más daños en nuestro organismo.

El exceso de líquido que ingerimos para tratar de diluir la sal nos provocará un aumento considerable de la presión arterial, lo cual, como ya hemos comentado, puede desencadenar en futuros problemas cardiovasculares. Por otra parte, la ausencia de fibra en las papas fritas dificulta la digestión, ya que el almidón se transforma con rapidez en azúcar, pasando este a la sangre, y produciendo entonces un serio pico de azúcar; lo cual, para las personas con diabetes puede resultar de un efecto muy negativo. El aceite de las patatas, cuando es procesado por el sistema digestivo, pasa a nuestro organismo en forma de células grasas, lo que nos puede conllevar un serio riesgo de contraer obesidad, ante la dificultad de eliminar posteriormente dichas células. Es cierto, las patatas fritas son exquisitas, y un placer comerlas… Pero debemos moderar su consumo, si no queremos que este nos afecte seriamente y de forma negativa a nuestro buen estado de salud.